miércoles, mayo 05, 2010

Viajar

Hace ya algunos días que quiero viajar, desplazarme por cientos y miles de kilómetros en el espacio (por ahora, de mi mente), encontrarme con lugares nuevos, inesperados, desconcertarme con sus habitantes, con sus climas. Me la he pasado extrañando lugares de mi infancia, viajes de mi vida, territorios de mi corazón, Barcelona, México. Me asomo a mirar los barcos del puerto, y parece tan fácil y accesible viajar por el mundo desde aquí, ¿será el hecho de estar tan expuesta al océano que me viene este deseo tan fuerte de subirme a un barco y partir? He estado soñando esta última semana con lugares extraños. Era España pero quedaba en el continente Americano, muchas montañas y acantilados y me desplazaba desde la altura por una huella pequeñita desde donde sobrevolaba un paisaje de islas montañosas y selváticas en medio del mar. Ayer intentaba averiguar cuál era el puerto más al norte del mundo y llegué a Finlandia, acercándome en el mapa me encontré con la misma geografía que hace pocas horas había soñado. Esta mañana desperté después de haber estado en un desierto, donde junto a caras de mi infancia, nos lanzábamos corriendo por cuestas de arena y desde el suelo me desprendía a volar un poco más alto cada vez, tomando vuelo desde el suelo arenoso. Despierto de estos sueños maravillosos como si realmente hubiera ido muy lejos de aquí y todavía me encuentro en este lugar; un lugar que soñé muchas veces. Ahora, desde aquí, sueño los lugares desde donde soñaba este lugar y me sitúo en el lugar de mi sueño y vuelvo a soñar este lugar, una linda casa en Valparaíso, rodeada de libros y sueños y en este sueño lúcido me quedo. De tanto soñar, de pronto nos hallamos en el lugar soñado. Mañana viajo a Santiago, no digo “voy”, sino que viajo hacia esa ciudad que desde aquí, al otro lado de la cordillera costera, me parece tan lejana. Cada vez que he ido, luego de terminar unos trámites, digo “qué bueno, ya no tengo que volver más”, pero esta vez voy con un pretexto creado, quizás esa necesidad de desplazarme, aunque sea un poquito, aunque sea al otro lado de esta pequeña cordillera mágica. Curiosamente, cuando el viaje realmente comienza, es cuando atravieso el primer túnel. Al otro lado el clima es diferente, las preocupaciones cambian, el aire se torna más denso, el viento deja de soplar.

1 comentario:

perci dijo...

viajar siempre es bueno, el ultimo lema es "trabajar para viajar", no vender el culo, por nada del muno, ni trabajar en algo que no te parece bien, ni para tu cuerpo ni para tu espiritu, quiero viajar, desplazarme, siento que llevo 31 años como leon enjaulado, siento que naci para viajar, para recorrer mundos, para lanzarme al vacio....se viene el finde, y estaras aca, te quiero aca....el viernes en ambrosia?.....hay fiesta, obvio que lo sabes.........crees que podria pasar el gorro despues de cantar unos boleros en el bar?.....te adoro cascabela. siempre tuyo. eu